Por: Chef Alexandra Iserte

Nunca antes en la historia de la humanidad habíamos visto la diabetes tipo 2 o “de adulto” en niños. Hace quince años, el 3% de los casos nuevos en los niños fueron la diabetes tipo 2. Ahora es el 50%. El cuarenta por ciento de los niños tienen sobrepeso y casi 2 millones son obesos mórbidos.

Casi la totalidad de los 2 millones de niños con obesidad mórbida tienen, ya sea pre-diabetes o diabetes, o lo que podríamos llamar “diabesidad”. En los adultos el 25% de los diabéticos y el 90% de los pre-diabéticos no están diagnosticados. En los niños la mayoría de los casos se pierden.

Un estudio publicado ésta semana en la revista New England Journal of Medicine encontró que los medicamentos no funcionan y la instrucción de estilo de vida en general no es de mucha ayuda. La enfermedad se vuelve rápidamente progresiva y agresiva en los niños. Los peques que ni siquiera han aprendido a tragar una píldora se enfrentan ahora a darse a sí mismos las inyecciones diarias de insulina. Los niños pobres y las minorías de la población están mucho más afectados.

¿Realmente creen que se puede medicar a nuestra niñez para justificar la mala dieta que les damos? ¿Podemos realmente superar los 163 litros de refresco que se consumen cada año per cápita en México, o las 34 cucharaditas de azúcar que consumen a diario por el niño promedio en Estados Unidos?

Resulta que los mexicanos tomamos más refresco que en cualquier parte del mundo. Así lo reveló un estudio realizado por el Centro Rudd para Políticas Alimentarias y Obesidad de la Universidad de Yale. Si alguno de ustedes pensaba que los gringos le entraban más a los chescos, está muy equivocado. En algo les teníamos que ganar y tristemente es en este rubro. En Estados Unidos un ciudadano promedio consume 118 litros de refresco por año, lo que significa que se las ganamos por 45 litros.” (Via Sopitas)

Uno de los fármacos utilizados en el estudio llamado Avandia, ha sido responsable de más de 200.000 muertes por ataques al corazón desde que se introdujo en 1999. La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA de EUA), ha restringido su uso. ¿Deberíamos estar usando ésto en los niños?

Aplicarles a estos niños la insulina antes de tiempo no tiene ningún sentido. A partir de que se comienza con el tratamiento de insulina en los diabéticos todo empieza a empeorar,  lo que lleva a una cascada de aumento de peso cada vez mayor, la presión arterial alta y colesterol alto. El azúcar se reduce, pero todo lo demás que mata a los diabéticos empeora.

Ésta es una enfermedad que es casi 100% prevenible y reversible. Pero no va a ser resuelto en el consultorio del médico, clínica u hospital. Tiene que resolverse en casa, en las comunidades y en nuestra sociedad. Se tienen que cambiar las políticas y prácticas gubernamentales y de la industria alimenticia. Ésta es una enfermedad social y lo que necesitamos es una cura social.

Ahora que los científicos han demostrado que la comida rápida y el azúcar son biológicamente adictivos, culpar a la persona o la familia no es lo más acertado. ¿Puede un adicto a la heroína dejar la adicción de un día para otro? No lo creo, se necesita de mucho tratamiento psicológico, médico y espiritual para salir de eso.

Necesitamos una llamada masiva a la acción, ser coordinados a nivel nacional. Necesitamos que el gobierno se ponga pilas para comparecer ante la nación y declarar que va a terminar la diabetes tipo 2 en niños a finales de esta década. La industria alimenticia debe rendir cuentas. Simples cambios de política podría tener un impacto enorme. ¿Cómo resolver ésto? Regulando las leyes, hacer conciencia de lo que consumimos, exigir a las autoridades en las escuelas que alimenten a los niños con comida real, comida que no esté vacia y llena de  químicos. El cambio no es sólo del gobierno, sino también tiene que venir de uno mismo. Tiene que haber un cambio de conciencia colectiva en todos los sentidos.

La industria alimenticia intenta convencernos de que todas las calorías son iguales, que un aperitivo de zanahorias u Oreos es el mismo, siempre y cuando sean de 100 calorías cada uno. La ciencia demuestra lo contrario. No es lo mismo 100 calorías de arroz integral que 100 calorías de arroz blanco. No es lo mismo 100 calorías de zanahorias que 100 calorías de Jumex. Todas las calorías que entran rápido al torrente sanguíneo actúan de manera distinta en el cuerpo, conduciendo hacia la biología de la diabetes.

La industria alimenticia ha secuestrado nuestras papilas gustativas, la química del cerebro, nuestras cocinas, nuestros hogares, nuestras escuelas y nuestras comunidades. Cuando los niños tienen un acceso casi ilimitado al azúcar y alimentos procesados, cuando tenemos más de 600 calorías extra por día de las que deberíamos consumir, el juego y el entorno de los alimentos es un tanto engañoso. Vamos, hay que ser honestos.

Los cupones por ejemplo. Si, esos que tanto te regalan en los supermercados y en los servicios de asistencia pública. En todos esos cupones te hacen rebaja para comprar refrescos y detergentes. Pero, ¿Cuándo has visto que te den cupones con rebaja para compar una comida saludable o alimentos orgánicos? A los niños no se les permite comprar alcohol o cigarros con cupones o dinero, y me pregunto ¿Por qué fregados se les permiten comprar refrescos y comida chatarra? Éstos productos tienen un veneno llamado jarabe de maíz de alta fructosa y/o aceites hidrogenados. Pero bueno, ése tema es para que me eche yo un pollito con otro blog.

¿En qué iba? A sí… en que…

¡¡¡No podemos ignorar o aceptar esto por más tiempo!!!

La industria alimenticia culpa a la víctimas y nos dice que son perezosos, que se trata de nuestros estilos de vida sedentarios. Come lo que quieras, nos dicen, pero sólo haz más ejercicio. Tú tendrías que correr 4 kilómetros al día durante una semana para quemar una sola comida de comida rápida. Esa estrategia no funcionará. Claro que el estar en movimiento es importante, pero cambiando el entorno de los alimentos es más importante.

La obesidad infantil y diabetes tipo 2 también afecta a nuestra competitividad económica global. Si un país tiene a niños obesos y enfermos, éstos no tienen un buen rendimiento, en ningún sentido. Cuando el tamaño de la cintura de nuestros hijos crece, se reduce su capacidad cerebral, física y su inteligencia emocional. Los niños con obesidad y diabetes viven vidas más pobres, a menudo no terminan la escuela y ganan mucho menos que sus homólogos sanos.

Necesitamos la acción comunitaria y políticas de apoyo. Debido a que nuestros gobiernos, corporaciones e instituciones de salud no ofrecen soluciones, las madres que llevan a sus hijos a la escuela les deben informar el porque no es bueno que consuman éstos alimentos. Preparales almuerzos saludables.

Señora, háblele a su hijo, los niños no son tontos, entienden muy bien cuando se les habla con la verdad y sin rodeos.

Estas son algunas de las iniciativas e ideas que pueden ayudar a cambiar esta terrible marea de diabetes y obesidad:

  • Impuesto sobre el azúcar. Deben poner impuesto al azúcar y tal vez incluso a los alimentos procesados. Un peso por cada 28 gramos en impuesto recaudaría $197,482,500,000 de pesos (y si, lo puse todo en número para que vean el numerote que es). Esto podría servir de apoyo para crear  programas nacionales de alimentos y proyectos comunitarios para combatir la obesidad y la diabetes y promover la salud,  ayudar a cubrir los cientos de miles de millones de pesos en costos de atención de salud para la obesidad, la diabetes y las enfermedades del corazón.
  • Poner fin a la comercialización de comida chatarra para los niños. Somos uno de los pocos países que permiten ésto, claro, a parte de EUA.
  • Fondo de iniciativas de base comunitaria. Apoyar la alimentación saludable con comedores comunitarios, jardines, y clases de cocina que enseñan cómo hacer una buena comida barata. Los niños necesitan habilidades para la vida sobre la forma de cuidar y alimentar a sus cuerpos. Estamos criando la primera generación de mexicanos que no saben cocinar, (si, ya sé que hay montonal de cocinas de chefs allá afuera, pero no es lo mismo generar profesionales que generar conciencia en la población y una manera de subsistnecia). Como dice el refrán: “Regalale un pescado a un hombre y le darás alimento para un día, enseñale a pescar y lo alimentarás para el resto de su vida.”
  • Proporcionar incentivos a las tiendas de alimentos y mercados de agricultores en todas las comunidades.
  • Preparar almuerzos escolares saludables proporcionando solamente alimentos reales. ¡La comida puede ser divertida!
  • Crear normas nacionales basadas en  la verdadera ciencia nutricional y el sentido común. La mayoría de las escuelas sólo tienen un horno de microondas o un sartén, apenas las herramientas necesarias para alimentar a nuestros hijos con comida real, comida fresca, (y eso que el microondas no cuenta). Que los progamas nacionales cuenten con normas estrictas para que los alimentos saludables sean servidos. Que no haya lugar para la comida chatarra o el azúcar en las escuelas. Ahora, si quieres azúcar para endulzar ciertos alimentos,  me he cansado de decirles que consuman miel, miel de agave o miel natural de maple. Éstas acompañadas de fibra entran despacio al torrente sanguíneo sin disparar el índice glicémico en la sangre. Y ya sé, me van a chillar: “Ay es que esas son muy caras en comparación con el azúcar refinada.” A ésto yo les digo que les va a salir más cara la consulta con el doctor, tratamientos y sufrimiento, “and that honey… is priceless”.
  • No permitir que se abran tienditas de abarrotes cerca de las escuelas y que las que ya existen cambien de zona. A ver, si no permiten casinos y cabarets cerca de las escuelas, ¿Por qué permitir una tiendita en donde van a llenarse de puro veneno?
  • Se debería regular el azúcar como una droga, por que eso es lo que es. Consumida en las cantidades que se come ahora, es lo que está haciendo tanto daño.

¿Qué estás haciendo en tu casa, tu familia, en las escuelas y comunidades para poner fin al ataque a nuestros niños y el futuro de nuestro México? Tenemos el poder para recuperar nuestra salud. Se inicia con pequeñas decisiones, la acción local e incidencia política. Ahora más que nunca tenemos el poder colectivo para cambiar ésta situación. Vamos a hacerlo por el bien de nuestros hijos.

Ahora me gustaría saber de ti …

¿Tienes programas locales en las escuelas cercanas a ti para alentar a que preparen comidas saludables?

¿Hay clases de cocina que se ofrecezcan a los niños en tu comunidad?

¿Estás informándole a tus hijos para que reduzcan o eliminen el azúcar de su dieta?

Por favor, deja tus comentarios y pensamientos acerca de éste blog en la parte de abajo.

Te deseo mucha salud y que seas feliz,

Chef Alexandra Iserte

Fuentes:

Ultrametabolism- Dr Mark Hyman

www.salud.gob.mx

eleconomista.com.mx/obesidadmexico